Saltar al contenido
Viernes, 16 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instanteBuscar ⌕
Fueguinos Ahora

Fueguinos Ahora

Portada — Vida —

Dos frutas, dos caminos: por qué el kiwi y la ciruela pasa se ganaron un lugar en la lucha contra el estreñimiento

Un repaso por la evidencia que respalda a estas dos aliados del intestino, sus mecanismos diferentes y qué tener en cuenta antes de sumar más fibra a la mesa diaria.

CL
Camila Ledesma TapiaSociedad y vivienda · · 3 min de lectura
Dos frutas, dos caminos: por qué el kiwi y la ciruela pasa se ganaron un lugar en la lucha contra el estreñimiento

Cuando el tema aparece en la consulta, casi siempre termina en el mismo lugar: antes de pensar en pastillas, hay que revisar el plato. El estreñimiento es uno de los motivos más frecuentes por los que la gente termina pidiendo turno con el gastroenterólogo, y la mayoría de las recomendaciones iniciales pasan por tres movimientos simples pero no siempre fáciles de sostener: comer más fibra, tomar más agua y moverse un poco más. Dentro de esa primera línea de abordaje, dos frutas vienen ganando terreno en la literatura científica y en las guías de los especialistas: el kiwi y la ciruela pasa. Cada una trabaja por su lado, con mecanismos distintos, y por eso la elección depende más del cuerpo de cada uno que de una supuestasuperestrella nutritional.

El kiwi: fibra que retiene agua y ablanda el tránsito

La Organización Mundial de Gastroenterología suele poner a la fibra y a la hidratación como los dos pilares del manejo dietario del estreñimiento, y el kiwi responde bastante bien a ese perfil. Aporta fibra soluble e insoluble, tiene la capacidad de retener agua en el intestino delgado y, como consecuencia, favorece deposiciones más blandas. Un ensayo multicéntrico revisado por el American College of Gastroenterology encontró que comer dos kiwis verdes por día se asoció con un aumento de al menos una evacuación y media espontánea completa por semana en personas con estreñimiento funcional o con síndrome de intestino irritable con predominio de constipación. El mismo análisis registró mejoras en la consistencia de las heces y en el esfuerzo al ir al baño, algo que para quien lo sufre a diario no es un detalle menor.

La ciruela pasa: sorbitol, agua al intestino y fenoles que suman

El camino de la ciruela pasa es otro, y por eso no compite de igual a igual con el kiwi sino que lo complementa. Además de fibra y pectina, contiene sorbitol, un alcohol de azúcar que el intestino delgado absorbe de manera incompleta. Lo que no se absorbe atrae agua hacia la luz intestinal, lo que ablanda las heces y facilita el paso. Una revisión publicada en la base de datos de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos identificó, además, compuestos fenólicos en la ciruela pasa que también contribuyen al efecto laxante. Su acción parece apoyarse más en aumentar el volumen del bolo fecal que en acelerar el tránsito intestinal total, una diferencia clave a la hora de elegir.

Estudios que las pusieron frente a frente

Algunos trabajos comparativos incluyeron a las dos frutas junto con psyllium y registraron mejoras parecidas en la frecuencia de evacuaciones espontáneas completas en personas con estreñimiento crónico. De esa evidencia no sale un ganador indiscutido, y los propios especialistas lo aclaran: la diferencia práctica pasa más por la tolerancia de cada organismo que por la potencia del alimento. El kiwi tiende a generar menos distensión y menos molestias digestivas, mientras que la ciruela pasa mantiene una ventaja cuando el problema central son las heces duras.

  • Incorporar la fruta de forma gradual, en pocas unidades diarias, para evitar gases, distensión o diarrea.
  • Acompañar siempre con agua suficiente, ya que la fibra sin hidratación puede empeorar el cuadro.
  • Prestar atención a la respuesta del propio cuerpo antes de sumar cantidades o combinar ambas frutas.
  • Consultar al médico si el estreñimiento se vuelve crónico, cambia de patrón o aparece con dolor, sangrado o baja de peso.

En los dos casos, los especialistas insisten en lo mismo: no se trata de un superalimento que resuelve todo por sí solo, sino de una herramienta dentro de un cambio más amplio de hábitos. Cuando alguien vuelve a la consulta después de probar kiwi o ciruela pasa, lo que cuenta no es la foto del envase ni la promesa del folleto, sino cómo respondió ese intestino concreto. Y ahí es donde la elección deja de ser una cuestión de marketing y pasa a ser una cuestión de biología, de paciencia y, sobre todo, de escucharse.

CL
Camila Ledesma TapiaSociedad y vivienda

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo