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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Dulce de membrillo en el running: un atajo casero que pide calculadora y estómago probado

Un alimento típico de la mesa argentina se coló entre las opciones de los corredores de fondo. Especialistas en nutrición deportiva recomiendan medir carbohidratos, probar tolerancia y nunca reemplazar líquidos ni electrolitos con un trozo de postre.

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Camila Ledesma TapiaSociedad y vivienda · · 4 min de lectura
Dulce de membrillo en el running: un atajo casero que pide calculadora y estómago probado

Lo vi con mis propios ojos una mañana de domingo, en la entrada de un parque de Palermo donde un grupo de runners se juntaba para tirar veinte kilómetros. Mientras estiraban, uno de ellos abrió un taper y repartió cuadrados de membrillo como si fueran geles. La escena me llamó la atención porque ese dulce tan nuestro, el mismo que aparece en la mesa de Navidad, estaba viajando dentro de un plan de entrenamiento. La pregunta fue inevitable: ¿realmente sirve para correr una maratón?

La respuesta corta es sí, pero con letra chica. El dulce de membrillo es, ante todo, una fuente de carbohidratos. Y en carreras largas, los carbohidratos son el motor que evita que el cuerpo se quede sin nafta a mitad de camino. El problema es que no todo lo dulce rinde igual ni aporta lo mismo, y un trozo cortado a ojo puede esconder más o menos combustible del que el corredor cree estar comiendo.

Cuántos carbohidratos lleva cada porción

Acá aparece la primera incomodidad. Los geles comerciales y las barritas deportivas detallan en la etiqueta cuántos gramos de carbohidratos aportan por unidad. Eso permite dosificar con precisión durante la carrera. Con el dulce de membrillo la cosa cambia: la cantidad de azúcar y de hidratos depende de la receta, de la proporción de fruta y de cuán cocido esté. Un cuadradito de una marca industrial no es igual a una porción casera más firme, ni a un bloque más blando y húmedo.

  • Revisar la etiqueta del producto comercial para conocer gramos de carbohidratos por porción.
  • Calcular a ojo la composición cuando se trata de una preparación casera.
  • Comparar esa cifra con el aporte de un gel o una barrita ya conocidos.
  • Decidir, en función de la duración de la carrera, cuántos cuadrados llevar.

Esa comparación no es un detalle menor. En una carrera larga, la referencia que repiten los manuales de nutrición deportiva es consumir entre 30 y 60 gramos de carbohidratos por hora, con ajustes según la tolerancia de cada intestino, la intensidad del esfuerzo y las condiciones del día. La Sociedad Internacional de Nutrición Deportiva y la Asociación Dietética Británica coinciden en que, cuando el ejercicio intenso supera la hora, mantener ese ingreso de hidratos mejora el rendimiento y ayuda a que el cansancio llegue más tarde.

El estómago también entrena

Pero no alcanza con mirar números. Hay algo que los runners experimentados saben y que los que recién empiezan descubren a los golpes: el estómago también entrena. Lo que se come quieto y en casa puede ser muy distinto de lo que se tolera trotando a cinco minutos el kilómetro, con el diafragma saltando y el sudor cayendo.

El dulce de membrillo, sobre todo cuando se mezcla con avena y frutos secos, puede funcionar perfecto como desayuno o como snack de la tarde. Ahora bien, durante la carrera, la fibra y las grasas de esos acompañantes pueden hacer más lenta la digestión y abrir la puerta a náuseas, hinchazón o ese clásico revoltijo que obliga a frenar. La cantidad ingerida, la temperatura ambiente y la intensidad del esfuerzo también pesan en esa respuesta. Por eso la recomendación es siempre la misma y no por eso menos importante: probar en los entrenamientos largos antes de llevar el plan a una competencia.

Lo que el membrillo no resuelve

Hay otra zona donde el dulce queda corto y conviene tenerla clara antes de confiarse. El membrillo no repone líquidos. Tampoco aporta sodio ni electrolitos en cantidades relevantes. En sesiones largas, sobre todo con calor o humedad, lo que se pierde por el sudor hay que devolverlo con agua y, muchas veces, con bebidas con electrolitos. Alimentación e hidratación van de la mano y pensar una sin la otra es un error que se paga en los últimos kilómetros.

Y después de cruzar la meta, el dulce no cierra la recuperación por sí solo. Reponer energía es apenas una parte: según el esfuerzo y el tiempo que falta hasta la próxima sesión, la comida posterior necesita también proteínas para reparar el músculo, líquidos para rehidratar el cuerpo y minerales para equilibrar lo perdido.

“El membrillo es un buen combustible casero, pero no reemplaza ni al gel ni al bidón con sales. Para una maratón hace falta un plan completo, no un postre con buena onda.”Lucía Mansilla, nutricionista deportiva (54 años)

Volví a cruzarme con aquel corredor de los cuadrados de membrillo cuando terminó la tirada larga. Lo vi sentado en un banco, con las piernas estiradas, tomando agua y comiendo un sándwich de jamón y queso. Nada glamoroso, nada Instagrameable. Pero ese plan combinado, carbohidratos del membrillo durante la carrera y proteína con líquido después, es exactamente lo que recomiendan los especialistas para que el dulce típico de las mesas argentinas no se quede en una linda anécdota y termine siendo un aliado real del running.

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Camila Ledesma TapiaSociedad y vivienda

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