El Villarrica atraviesa un cuadro de mayor actividad y reaviva la atención sobre la cordillera neuquina
El organismo geológico chileno elevó la alerta técnica del volcán a amarilla tras detectar incrementos en la sismicidad, en la temperatura del cráter y en la emisión de piroclastos; las localidades turísticas de la provincia no registran consecuencias directas, según la Secretaría de Emergencias provincial.

El Servicio Nacional de Geología y Minería de Chile (Sernageomin) resolvió en las últimas horas modificar la alerta técnica del volcán Villarrica, que pasó del nivel verde al amarillo, a partir del análisis de los registros obtenidos por la Red Nacional de Vigilancia Volcánica y procesados por el Observatorio Volcanológico de los Andes del Sur (Ovdas). El cambio responde a la detección de valores de actividad sísmica y superficial que se ubican por encima de los umbrales considerados habituales para este macizo, de acuerdo con el informe difundido por el organismo.
El reporte oficial detalla que, en las últimas jornadas, se han observado incrementos sostenidos en distintos parámetros, entre los cuales sobresalen la aparición de incandescencia en el cráter, la eyección de piroclastos balísticos de diverso porte, la ocurrencia de señales acústicas que los técnicos interpretan como explosiones menores y un alza de la temperatura superficial captada por sensores remotos. Hasta el momento, los cambios permanecen circunscriptos al entorno inmediato de la cima, sin que se hayan identificado manifestaciones en los flancos bajos ni en los valles cercanos.
Qué dice la advertencia preventiva del lado chileno
De manera paralela a la decisión de Sernageomin, el Sistema Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres de Chile (Senapred) declaró una Alerta Temprana Preventiva para las comunas de Villarrica, Pucón y Curarrehue, en la región de La Araucanía, y para la comuna de Panguipulli, en la región de Los Ríos. La disposición, de carácter preventiva, persigue reforzar la vigilancia local y el seguimiento de las condiciones de riesgo en cada uno de esos municipios, que constituyen el área chilena más próxima al edificio volcánico.
- Incandescencia sostenida en el cráter principal, visible durante horarios nocturnos.
- Emisión de piroclastos balísticos que quedaron depositados en las cercanías de la cima.
- Señales acústicas compatibles con explosiones menores captadas por la red de monitoreo.
- Aumento de la temperatura superficial registrado mediante imágenes satelitales.
- Variación anómala de la sismicidad respecto de la línea de base histórica del macizo.
En territorio argentino, la Secretaría de Emergencias y Gestión de Riesgos de Neuquén confirmó que el cuadro actual del Villarrica no genera, por el momento, una afectación directa sobre la provincia. Según precisaron las autoridades, las manifestaciones observadas se mantienen restringidas al sector chileno, en las adyacencias del cráter, sin que se hayan reportado caída de ceniza ni desborde de cauces cordilleranos. La Dirección Provincial de Protección Civil neuquina resolvió sostener el seguimiento permanente del fenómeno y mantener abiertos los canales de información con sus pares chilenos, en línea con los protocolos de cooperación binacional vigentes.
Las localidades neuquinas más próximas al macizo son Junín de los Andes, San Martín de los Andes y Aluminé, todas pertenecientes al corredor de los lagos del sur provincial y con una fuerte impronta turística. A pesar de esa cercanía geográfica, la distancia hasta el cráter —del orden de decenas de kilómetros— y la dirección predominante de los vientos en la zona hacen que, en el escenario presente, no se espere un impacto sobre esos centros urbanos. Los especialistas recuerdan, no obstante, que la dispersión de ceniza depende de la intensidad del fenómeno y de las condiciones meteorológicas del momento, razón por la cual el monitoreo resulta indispensable.
Un estratovolcán con antecedentes y riesgos asociados
El Villarrica es un estratovolcán activo de 2.847 metros de altura considerado uno de los más activos de Sudamérica. En su historial reciente figuran eventos con emisión de ceniza, formación de lahares por deshielo de la cubierta nival y, en ocasiones, actividad balística en la zona de cráter. Los principales riesgos mapeados por los organismos técnicos son la caída de ceniza volcánica, los flujos de material que discurren por los cauces que nacen en el macizo y los lahares generados por el derretimiento del hielo y la nieve acumulada en la cumbre durante un episodio eruptivo.
De acuerdo con lo expresado por Sernageomin, el organismo mantendrá la vigilancia permanente sobre el volcán y anticipó que, en la medida en que se disponga de nueva información, se procederá a actualizar el análisis de zonificación de peligros, una herramienta clave para definir áreas de exclusión y recomendaciones a la población. Por el momento, la recomendación oficial para residentes y visitantes consiste en informarse a través de los canales oficiales, respetar las eventuales restricciones de acceso que dicten las autoridades chilenas en la zona del cráter y evitar difundir versiones no verificadas sobre la evolución del fenómeno.
Para quienes tienen previsto desplazarse a la región cordillerana en los próximos días, las carteras de Emergencias de ambas jurisdicciones aconsejan consultar los partes oficiales antes de iniciar el viaje y atender especialmente la dirección del viento y los reportes meteorológicos, dado que esos dos factores son los que determinan la posible llegada de partículas finas a localidades del lado argentino. En el sur neuquino, los municipios aludidos —San Martín de los Andes, Junín de los Andes y Aluminé— funcionan como la referencia geográfica más inmediata para orientar cualquier consulta vecinal o periodística vinculada con la actividad del Villarrica.
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