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Homer el Mero Mero vuelve a la Patagonia para decir chau a la gira que lo resucitó

El rapero nacido en Cutral Co cierra el 30 de octubre en el Círculo Italiano de Cipolletti la etapa argentina del Resurrección Tour, antes de partir a España con seis shows. Es la última noche local de una vuelta que arrancó en marzo, después de un impasse personal, y que ya pasó por nueve países.

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Camila Ledesma TapiaSociedad y vivienda · · 6 min de lectura
Homer el Mero Mero vuelve a la Patagonia para decir chau a la gira que lo resucitó

Lo vi por primera vez en un video que me pasó un amigo, y me acuerdo de la frase que repetía sin parar: "de Cutral Co al mundo". Años después, esa misma frase parece chiquita al lado de lo que terminó pasando. Porque a Homer el Mero Mero, el rapero que creció entre Neuquén y Cipolletti, le terminó saliendo al revés el anhelo: el mundo vino a buscarlo a él, y este 30 de octubre vuelve a su propia tierra para cerrar el capítulo argentino de una gira que lo llevó por nueve países, más de cuarenta plazas y una cantidad de escenarios que, a esta altura, ya cuesta llevar en la cuenta.

La cita es en el Círculo Italiano de Cipolletti, una de esas salas de pueblo grande que en Patagonia funcionan como punto de encuentro para todo: un cumple, un festival, un acto escolar, un show de rap con entradas agotadas. Ahí se baja del escenario por última vez dentro del país antes de subirse a un avión hacia España, donde lo esperan seis funciones para terminar de cerrar el Resurrección Tour, la vuelta que arrancó en marzo de este año después de un parate que el propio Homer se tomó a fines de 2024, cuando reconoció públicamente que necesitaba tiempo para recuperarse y alejarse un rato de los escenarios.

Un parate, un regreso y una gira que no para de crecer

Cuando volvió, lo hizo con una idea clara: armar un tour que le diera marco al regreso, que le permitiera reencontrarse con su público y, de paso, mostrar que lo de 2024 había sido un impasse y no un punto final. El resultado fue el Resurrección Tour, una recorrida que arrancó en marzo y que desde entonces no frenó: pasó por Paraguay, Uruguay, México, Ecuador, Colombia, Perú, Chile y Bolivia, y fue arañando casi todo el mapa argentino, provincia por provincia.

“Es uno de los más importantes que hice en mi carrera. Tiene algo de renovación, de empezar otra vez.”Homer el Mero Mero

En un mano a mano con este portal, el artista se sentó a charlar sobre lo que significa volver a la Patagonia en este contexto. Dijo que el show de Cipolletti va a traer de todo un poco: los temas de siempre, esos que el público ya sabe de memoria y rapea junto a él escena tras escena, y también canciones nuevas, que todavía están frescas y que quiere probar en vivo antes de llevárselas a España. Para Homer, esa mezcla no es un capricho: es la manera que tiene de mostrarse entero, sin esconder ni lo que fue ni lo que viene.

La música como ancla y el público que canta

Le pregunté cómo hace para bancar un ritmo así, con show tras show, país tras país, sin que el cuerpo ni la cabeza pidan un freno. Me miró como si la respuesta la tuviera masticada desde hace rato y me tiró una frase que me quedó dando vueltas: los días que no está escribiendo se está nutriendo de otras cosas que después las vuelve en el papel. Traducido a lo que cualquiera entiende: la música no es solo el escenario, es lo que pasa en los días de hotel, en los viajes en combi, en las esperas en los camarines. Todo eso vuelve después en una letra, en un flow, en un estribillo que después canta un pibe en la primera fila con la remera negra y los ojos cerrados.

Y es que, si algo tiene Homer como artista, es un público que no se queda quieto. En lugar de mirar y aplaudir, rapea. Canta sus letras al lado de él, se las sabe de memoria, las lleva tatuadas, las repite como si fueran propias. En México, en Colombia, en España, ya hay salas donde pasa lo mismo: gente que sabe cada barra y que la escupe al aire como si la hubiera escrito en su casa a las cuatro de la mañana, con un cuaderno y un par de auriculares. Nunca me imaginé que mi música iba a trascender tanto, que iba a cruzar las fronteras, reconoció el rapero, y agregó que ese reconocimiento, lejos de asustarlo, lo empuja a seguir.

Hay un dato que a mí, como cronista de la zona, me sirve para explicar quién es Homer antes de esta gira: hace un poco más de dos años llenó el Ruca Che de Neuquén, una sala enorme que hasta ese momento ningún artista netamente regional había logrado agotar en esas condiciones. Aquella noche fue, para los que la vivimos, un parte de aguas: un pibe de Cutral Co, con un micrófono y un par de bases, llenando un estadio al que iban solo los más grandes. Ahora, dos años después, vuelve con una gira que ya cruzó medio continente y se permite decir, sin que suene a exageración, que la suya es una de las trayectorias más sólidas del rap argentino de los últimos tiempos.

Por eso la noche del 30 de octubre en el Círculo Italiano de Cipolletti tiene un peso especial. No es un show más, ni siquiera es un cierre más: es el último capítulo de un tour que funcionó como segundo tiempo, como revancha, como resurrección literal, después de un 2024 en el que el propio Homer se corrió del centro de la escena para cuidarse. Y lo hace en casa, en la Patagonia que lo vio crecer, donde todavía lo saludan por el nombre de pila, donde en cualquier bar de Cutral Co o de Cipolletti te cuentan de qué secundario es amigo, en qué plaza se juntaba a rapear cuando era pibe.

Cómo sigue la historia

Después de Cipolletti, la gira se muda a España para seis funciones que terminarán de cerrar el ciclo. En la lista de pendientes que maneja el equipo queda lo de siempre: más fechas, nuevo disco en carpeta, la idea de seguir creciendo afuera sin desatender lo de adentro. Pero todo eso, por ahora, es proyección. Lo concreto es esta noche: un escenario, un micrófono, un rapero de la Patagonia que vuelve a su tierra y le canta, una vez más, al público que lo vio nacer y al que se fue sumando en cada ciudad que pisó.

¿Vas a estar en Cipolletti el 30 de octubre? Te aviso, porque entradas va a haber que conseguir con tiempo. Y una pregunta para ir calentando motores: si tuvieras que pedir una sola canción de Homer para que suene en el cierre de esta gira, ¿cuál sería? La mía, te confieso, viene sonando hace semanas en la auriculares: la que sea que él elija para abrir el show, esa en la que se nota que arrancó todo.

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Camila Ledesma TapiaSociedad y vivienda

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