Imágenes falsas pero daño verdadero: cómo cuatro alumnos de Lomas de Zamora sacudieron a toda una escuela
Adolescentes de un colegio secundario sufrieron vergüenza, miedo y angustia después de que compañeros crearan y difundieran fotos sexuales trucadas con inteligencia artificial. La Justicia investiga a cuatro menores y el caso vuelve a encender el debate sobre un tipo de violencia digital que muchos siguen subestimando.

Aquella mañana, cuando llegué al colegio de Lomas de Zamora donde varias chicas todavía se cruzan la mirada con la mayoría de sus compañeros, todavía estaba flotando el murmullo de la protesta del día anterior. Me lo dijo Marta, una mamá de 47 años que esperó a su hija en la vereda y no quiso dar su apellido por miedo a represalias: "Las chicas no están bien, pero no quieren dejar de venir. Eso ya dice todo". En esa cuadra, en esas aulas, algo se rompió esta semana.
La historia que vine a reconstruir empieza con una advertencia que una de las víctimas repitió casi en susurros, y que funciona como columna vertebral del caso: aunque sepa que es falso, me dio vergüenza. La frase, dicha por una de las adolescentes afectadas, condensa la paradoja central del fenómeno: la falsedad técnica de una imagen no neutraliza el daño emocional que provoca en quien aparece en ella. La Justicia avanza sobre cuatro menores investigados por la presunta producción y distribución de material de abuso sexual infantil (MASI), generados con inteligencia artificial a partir de fotografías tomadas de redes sociales de sus propias compañeras.
Un daño que se siente aunque la imagen no sea real
Las víctimas relataron una batería de sensaciones que cualquier adulto reconoce aunque la tecnología no existía cuando éramos chicos: asco, vergüenza, miedo. Una de ellas contó que tardó en hablar con sus padres porque no quería que la vieran así, pese a saber que el material era manipulado. Otra fue más lejos con la preocupación: "Creemos que pudo haber llegado a cualquier parte del mundo". Esa incertidumbre, la de no saber hasta dónde viajaron las imágenes, parece haberlas golpeado más fuerte que la propia existencia del contenido.
Las fotografías originales se obtuvieron de perfiles públicos en redes sociales, lo que vuelve a poner sobre la mesa un riesgo conocido: cada foto subida a Instagram o TikTok puede convertirse en insumo de una manipulación que su autora nunca imaginó. Las imágenes trucadas circularon en grupos digitales, con indicios serios de que también se filtraron por aplicaciones de mensajería, donde el control de la difusión es prácticamente nulo.
La escuela, entre la reacción tardía y el aprendizaje
Las alumnas afectadas acudieron al colegio cuando descubrieron lo ocurrido, pero sintieron que la respuesta institucional fue tardía e insuficiente. Recién después de que el caso tomó estado público, las autoridades organizaron jornadas de diálogo y los menores investigados pasaron a modalidad virtual. La Justicia, en tanto, ordenó el cese de hostigamiento y pidió medidas para evitar el contacto entre las partes.
La situación escaló hasta una protesta organizada por las propias alumnas, que convocó a estudiantes de distintos cursos y a familias frente al establecimiento. Los videos de la manifestación se viralizaron y, a partir de ellos, aparecieron testimonios de jóvenes de otros colegios que dijeron haber vivido situaciones parecidas, lo que muestra que lo de Lomas de Zamora no parece ser un hecho aislado sino la punta de un iceberg que asoma en varias escuelas del conurbano.
Qué se lleva una madre después de esta semana
- Saber que una imagen es falsa no significa que el daño emocional sea menor: la vergüenza, el miedo y la sensación de vulnerabilidad se activan igual.
- Las fotos que los adolescentes suben a redes sociales pueden ser reutilizadas para crear material sexual falso, incluso sin que la víctima lo sepa.
- La respuesta institucional llega tarde: las víctimas suelen hablar recién cuando la circulación ya se volvió incontrolable.
- Cuando el caso se visibiliza, aparecen otros iguales en otras escuelas: el problema es más común de lo que las familias creen.
- La Justicia puede actuar aun cuando los involucrados sean menores: en este caso hubo allanamientos y medidas de restricción de contacto.
Cuando me fui del barrio, volví a ver a Marta en la puerta, esperándola a su hija. Me dijo algo que me quedó dando vueltas y que, me parece, resume por qué este caso merece seguir en agenda aunque las imágenes sean falsas: "Lo que le hicieron a las chicas fue real, aunque la foto no lo sea". Esa idea, la de que el daño verdadero sobrevive a la manipulación técnica, es probablemente la única certeza con la que conviene quedarse de todo lo que pasó esta semana en Lomas de Zamora.
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