La calefacción del invierno patagónico, a salvo: la Zona Fría sigue y el gas no pega el salto que se temía
El Gobierno nacional confirmó la continuidad del régimen que abarata la tarifa de gas para los hogares de Neuquén y del resto de la región. Figueroa se llevó el compromiso de la reunión con Caputo y Santilli en Buenos Aires. La bonificación se mantiene, aunque el anuncio no congela el total de la factura.

Caminé por el centro de Neuquén una mañana en la que el termómetro todavía no se había decidido a subir, y en la primera casa que encontré abierta, con la puerta entreabierta para que entrara algo de sol, una mujer me gritó desde adentro que pasara a tomar un café porque afuera se estaba quedando sin aire. Tenía 62 años, se llama Marta, vive sola desde que se jubiló como administrativa del hospital y me dijo, mientras me servía el café en una taza que todavía conservaba el logo de un banco viejo, que lo primero que hace cada vez que termina el mes es mirar el número que le llegó en la factura de gas, porque sabe que ese número define buena parte de su invierno. Me lo dijo con una mezcla de costumbre y de alivio contenido, como quien repite un padrenuestro que le sale solo. Esa escena vuelve ahora a mi cabeza mientras ordeno lo que pasó esta semana en Buenos Aires.
El compromiso nacional por la Zona Fría
El Gobierno nacional confirmó que mantendrá las condiciones del régimen de Zona Fría en Neuquén y en las demás provincias patagónicas. Eso significa, en los hechos, que las familias de la región seguirán contando con la tarifa diferencial que reduce el costo del gas natural, ese mismo gas que durante buena parte del año se encarga de mantener templadas las casas en lugares donde el invierno no es una nota al pie de página sino un capítulo entero de la vida cotidiana. La confirmación se produjo después de una reunión en la Ciudad de Buenos Aires entre el gobernador neuquino Rolando Figueroa y los funcionarios nacionales Luis Caputo y Diego Santilli, encuentro en el que el mantenimiento del beneficio fue uno de los puntos centrales de la conversación. Al salir, el propio Figueroa señaló que se había alcanzado un compromiso nacional para preservar la Zona Fría tanto en Neuquén como en el resto de la Patagonia, y Santilli también ratificó la permanencia de la región dentro del esquema y la continuidad de las condiciones existentes, en línea con lo que ya se había hablado el 19 de agosto, cuando gobernador y funcionario se habían sentado por primera vez a analizar el tema.
Qué dice la letra chica del anuncio
Lo que el anuncio garantiza es que seguirá vigente la bonificación sobre el precio del gas, que es el descuento que compensa, en parte, el consumo elevado que demanda calefaccionar una vivienda en una región con inviernos largos y temperaturas bajas durante períodos prolongados. Eso, traducido al lenguaje de Marta y de los hogares neuquinos, quiere decir que no habrá un aumento extra derivado de eliminar la Zona Fría, que es exactamente el sobresalto que se había empezado a comentar en algunas mesas en las últimas semanas. Ahora bien, acá viene la aclaración que conviene leer despacio: mantener esa bonificación no equivale a anunciar que el total de las próximas facturas quedará congelado, porque el compromiso comunicado se refiere específicamente a la continuidad del régimen y no a un congelamiento general de los importes que llegan a las casas.
- La Zona Fría continúa: se mantiene el régimen que reduce el costo del gas natural para los hogares de Neuquén y del resto de la Patagonia.
- No hay salto por quita del beneficio: la continuidad evita el incremento que se hubiera producido si se eliminaba la bonificación.
- Las facturas no se congelan en su totalidad: el compromiso es sobre el régimen, no sobre el conjunto del servicio.
- El tema se trabajó en dos reuniones: una el 19 de agosto y otra posterior entre Figueroa, Caputo y Santilli, todas en Buenos Aires.
- Figueroa y Santilli ratificaron juntos la permanencia de la región dentro del esquema.
Cuando le conté todo esto a Marta, me miró por encima de la taza de café, se acomodó los anteojos sobre la nariz y me dijo que ella no esperaba milagros, que hacía mucho que había aprendido a leer la factura línea por línea, pero que saber que la Zona Fría seguía ahí era una tranquilidad concreta, casi tangible, como volver a poner un ladrillo en la base de una pared que estaba empezando a temblar. Después me pidió que le repitiera la parte de que no se congelaba todo, porque eso también era importante, y se tomó el resto del café en silencio, mirando hacia la ventana por la que todavía no terminaba de entrar el sol de la mañana. Para los hogares neuquinos y patagónicos, en definitiva, el dato concreto es ese que ella me señaló con los ojos: la bonificación sigue, y con ella, una parte del invierno que ya estaba prevista en el presupuesto familiar.
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