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La pastilla de la noche: por qué el magnesio se vende como promesa para dormir y la ciencia todavía se hace la distraída

Las ventas de suplementos de magnesio para descansar crecieron un 17% este año, por encima de la melatonina, mientras los especialistas remarcan que los estudios son escasos, desparejos y no alcanzan para asegurar que funcione. Una recorrida por lo que dice la evidencia y por qué, antes de sumar otra píldora a la rutina, conviene leer la letra chica.

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Camila Ledesma TapiaSociedad y vivienda · · 3 min de lectura
La pastilla de la noche: por qué el magnesio se vende como promesa para dormir y la ciencia todavía se hace la distraída

Soy Camila Ledesma Tapia y este año, en la góndola de la dietética del barrio, me pasó algo que nunca había visto: una estantería entera dedicada al magnesio para dormir. Glicinato, citrato, taurato, en polvo, en cápsulas, en sobres efervescentes. La chica que atendía me dijo, con una sinceridad que agradezco, que era lo que más se llevaba, que la gente volvía a comprar y que varias vecinas le juraban que por fin dormían del tirón. Me fui con la sensación de que algo se estaba moviendo ahí, del lado de la mesita de luz, y decidí pisar la calle para entender de qué se trata.

Los números le dan la razón a esa dietética. Según la consultora NBJ, las ventas de suplementos de magnesio orientados al sueño crecieron alrededor de un 17% en 2025, un salto que supera con holgura al 5% que aumentaron los productos de melatonina, que en facturación rozaron los 800 millones de dólares. En las redes sociales, los testimonios se multiplican: usuarios que describen un descanso más profundo, sin la resaca matutina que a veces dejan los somníferos clásicos. El relato es tentador, sobre todo para quien lleva noches mirando el techo.

Qué hace el magnesio en el cuerpo y por qué se lo vincula al sueño

El magnesio es un mineral esencial. Participa en la regulación de la presión arterial, en el metabolismo del azúcar en sangre y en el funcionamiento del sistema nervioso y muscular. Una de las hipótesis que circulan en la literatura médica es que incide sobre ciertos neurotransmisores asociados a la calma y ayuda a bajar la tensión muscular, dos condiciones que, en teoría, favorecen el descanso. Hasta ahí, la fisiología parece razonable. El problema aparece cuando se lo quiere presentar como una solución concreta para dormir.

Porque la investigación específica sobre el magnesio como inductor del sueño es, en el mejor de los casos, tibia. Un ensayo publicado este año dividió a 155 adultos con problemas de insomnio en dos grupos: uno tomó 250 miligramos de glicinato de magnesio entre 30 y 60 minutos antes de acostarse, el otro recibió placebo. El grupo que consumió magnesio reportó mejoras, pero los propios autores las calificaron de modestas. Otro trabajo, de 2021, siguió a casi cuatro mil personas durante dos décadas y halló que quienes ingerían más magnesio, sea por alimentos o por suplementos, dormían más horas y con mejor calidad. El beneficio, eso sí, se evaporó al aislar a las personas con depresión, y el estudio no pudo demostrar causalidad, apenas una asociación.

Esa frase de Kansagra resume el corazón del asunto. La narrativa del magnesio como pastilla mágica para dormir corre más rápido que los papers. Parte de la mejoría que muchos sienten puede explicarse por el efecto placebo, un fenómeno que en sueño está particularmente estudiado: cuando alguien cree que va a descansar mejor, suele descansar mejor, al menos un tiempo. Sobre la melatonina, el mismo especialista aclaró que la evidencia es más sólida cuando se trata de trastornos del ritmo circadiano o desfase horario, aunque la mayoría de los expertos en sueño no la recomiendan como solución habitual para el insomnio común.

Antes de cerrar la nota, volví a la dietética del barrio. La chica que me atendió, Malena, tiene 34 años y me dijo algo que me quedó dando vueltas: cada vez más clientes le preguntan por el magnesio como si fuera un somnífero con permiso del médico, y ella, que vende, siente que le falta información para responder. Le prometí pasarle esta nota. La sensación que me llevo es que, mientras la ciencia termina de juntar las piezas, el magnesio se está ganando un lugar en la noche de mucha gente a fuerza de boca en boca y de videos cortos. Puede ayudar a algunos, seguro, pero todavía no es la respuesta que muchos están buscando.

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Camila Ledesma TapiaSociedad y vivienda

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