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Viernes, 16 de octubre de 2026
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León XIV se levanta, camina y reza misa en su habitación del Gemelli, pero el médico de cabecera le frena el avión a Buenos Aires

A dos días de la operación en la que le sacaron un lóbulo del pulmón derecho, el pontífice desayunó, caminó y concelebró una misa en la décima planta del hospital de Roma. Los cirujanos aclararon que un vuelo a Uruguay, Argentina y Perú podría desinflarle el órgano operado y la gira quedó supeditada a una autorización clínica.

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Camila Ledesma TapiaSociedad y vivienda · · 5 min de lectura
León XIV se levanta, camina y reza misa en su habitación del Gemelli, pero el médico de cabecera le frena el avión a Buenos Aires

Lo vi de casualidad, casi sin quererlo, mientras revisaba el parte médico del mediodía. Por la pantalla del teléfono desfilaron tres líneas que, traducidas del italiano al español rioplatense, decían algo así: el Papa León XIV, de sesenta y nueve años, pasó una noche tranquila en la habitación 1011 del piso décimo del hospital Agostino Gemelli de Roma, desayunó con apetito, caminó unos cuantos pasos por la habitación y, en homenaje a San Francisco de Javier, se sentó frente a un altarito armado en el mismo cuarto para concelebrar una misa con su secretario personal. A mí, que tengo un tío de setenta y dos al que el año pasado le operaron del mismo lado del pecho, la postal me golpeó más de lo que esperaba, porque uno sabe lo que es esa convalecencia: te levantás con la ayuda de alguien, te movés como si tuvieras ochenta, y el aire entra a medias.

La cirugía se hizo el martes a la tarde en el mismo policlínico donde, en otra época, se atendieron Juan Pablo II y Benedicto XVI. Los cirujanos del equipo de cirugía torácica, encabezados por el profesor Stefano Margaritora, le extirparon el lóbulo inferior del pulmón derecho por una técnica videoasistida, es decir, con cuatro orificios chiquitos y una cámara, sin abrir el tórax de par en par. La operación en sí demandó unos noventa minutos, pero entre el ingreso, la anestesia y la salida del quirófano el Papa estuvo alrededor de tres horas. El examen histológico hecho en el mismo acto confirmó lo que las placas y las biopsias previas venían anticipando: un adenocarcinoma pulmonar, el tumor maligno más frecuente en fumadores y ex fumadores. No hubo sorpresas, no hubo metástasis detectables y el pontífice despertó sin sobresaltos.

Una recuperación que avanza, pero con letra chica

Al segundo día del posoperatorio, los controles de rutina arrojaron el único resultado que la Wabkencia de información del Vaticano estaba dispuesta a festejar: todo dentro de los parámetros esperados. La radiografía de tórax, firmada por Luigi Carbone y el propio Margaritora, consignó buena recuperación del pulmón operado. Los análisis de sangre salieron normales, la fiebre no apareció y el Papa retomó la dieta habitual, o sea, el clásico desayuno italiano con tostadas, café con leche y, según trascendió, una fruta que alguien le acercó desde la cafetería del piso.

En paralelo, el pontífice arrancó con la rehabilitación que los kinesiólogos del Gemelli le diagramaron: ejercicios de respiración con incentivador, caminatas cortas por la habitación y movilización suave de brazos y piernas para evitar que la sangre se estanque. "Empezó a caminar el miércoles y completó las sesiones de fisioterapia respiratoria y motora", contó esta mañana el director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Matteo Bruni. Por la tarde, ya con el alta parcial de los kinesiólogos, se sentó en un sillón reclinable, se puso la estola y concelebró la misa con su secretario, el joven suizo padre Diego Vitale.

La gira por Sudamérica, en el aire

“Si todo va bien y la situación se desarrolla como se predijo inicialmente, el viaje se llevará a cabo. La decisión final corresponde a los especialistas.”Cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado del Vaticano

Esa frase, pronunciada anoche por el cardenal Pietro Parolin en el programa de la RAI que conduce la colega Monica Maggioni, es el único lugar oficial donde alguien se anima a poner fecha al viaje que León XIV tenía previsto a Uruguay, Argentina y Perú entre fines de noviembre y principios de diciembre. Lo dijo en condicional, y con razón, porque del otro lado del mostrador médico el cirujano Edoardo Mercadante, uno de los referentes en cirugía torácica del Gemelli, explicó con pelos y señales el motivo de la cautela. En una avión comercial, la cabina se presuriza como si estuvieras a unos mil ochocientos metros de altura, y cualquier burbujita de aire que haya quedado atrapada en el espacio pleural después de una lobectomía se expande. Esa expansión, en un pulmón recién cosido, puede terminar en un neumotórax, que es el nombre técnico del colapso pulmonar. "Es un riesgo que no conviene correr", resumió Mercadante, y agregó que, aun cuando el Papa sea un paciente joven y fuerte, la regla en estos casos es esperar al menos entre cuatro y seis semanas antes de autorizar un vuelo largo, idealmente con una placa de control hecha cuarenta y ocho horas antes del embarque.

Lo que se viene, si los plazos se cumplen

El propio parte médico vaticano aclaró que la internación prevista es de aproximadamente una semana, lo que ubicaría el alta tentativa entre lunes y miércoles de la semana que viene. A partir de ahí, el calendario empieza a jugarse partido a partido: primero, una nueva placa de tórax en el Gemelli antes del alta; después, controles ambulatorios cada dos o tres días; más adelante, una tomografía de control para descartar que quede algún resto de tumor; y recién entonces, la autorización -o no- para subirse a un avión rumbo a Montevideo, Buenos Aires y Lima. Mientras tanto, en la habitación 1011, el Papa sigue haciendo lo que mejor sabe: levantarse, caminar un poco, rezar misa y dejar que la voluntad de los hombres ceda paso a la de Dios. Yo, la verdad, no puedo dejar de pensar en mi tío Carlos, que tiene setenta y dos y camina por la plaza del barrio los domingos a la mañana, después de la suya propia, la del año pasado. Son cosas que, cuando te tocan cerca, ya no pasan inadvertidas.

CL
Camila Ledesma TapiaSociedad y vivienda

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