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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Fueguinos Ahora

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Un Sherlock de cartón piedra, un muerto y un hotel sin salida: Netflix apuesta al policial clásico con aroma español

La miniserie “El problema final”, basada en la novela de Arturo Pérez-Reverte y con José Coronado como detective improbable, se estrena el 25 de septiembre con cuatro capítulos que homenajean al whodunit de cámara cerrada.

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Malena SturzeneggerCultura y espectáculos · · 3 min de lectura
Un Sherlock de cartón piedra, un muerto y un hotel sin salida: Netflix apuesta al policial clásico con aroma español

Pobre Basil. Hacerse famoso por ponerse la gorra de Sherlock Holmes en la pantalla debería ser un sello de gloria, y sin embargo acá le sirve más bien de poco. El personaje que encarna José Coronado en “El problema final”, la nueva miniserie que Netflix estrena el viernes 25 de septiembre, es un actor venido a menos, un viejo actor al que el público ya no recuerda demasiado, y al que un temporal y un cadáver lo obligan a sacarse el polvo de encima y hacer de detective en serio. Cuatro episodios, ni uno más. La promesa: ajustar el crimen, no estirar el chicle.

La historia viene de lejos: es la adaptación de la novela homónima de Arturo Pérez-Reverte, y la dirige Félix Viscarret, con producción de MOD Producciones. El elenco se completa con María Valverde (Adela Figueroa), Maribel Verdú, Martiño Rivas, Gonzalo de Castro, Pepón Nieto, Cristina Kovani y José Condessa. Suficiente plantel como para que alguien, en algún camarín, se sienta el verdadero protagonista.

Un hotel, una isla y una inglesa muerta

Estamos en 1959. Un temporal deja a trece personas aisladas en un hotel chico de una isla, sin teléfono, sin radio, sin posibilidad de que venga la policía. Aparece muerta Edith Mander, turista inglesa. Todo parece suicidio, salvo las contradicciones que el ojo entrenado detecta: la puerta cerrada, la ventana que no cierra bien, el vaso que alguien movió, el detalle que nadie vio. Homicidio, entonces. Y el asesino, claro, está adentro: es uno de los trece.

  • Lugar: un pequeño hotel de una isla, incomunicado por un temporal.
  • Víctima: Edith Mander, turista inglesa.
  • Sospechosos: las doce personas restantes, ninguno con cara de inocente.
  • Detective de ocasión: Basil, un actor que alguna vez fue Holmes en el cine.
  • Tiempo: 1959, sin celulares ni internet, sólo intuición y whiskey.

Es el mecanismo clásico del whodunit de cuarto cerrado: grupo chico, espacio cerrado, adentro. La serie se apoya en esa estructura y la actualiza con la gracia de que el investigador no es un genio de la observación, sino un actor que alguna vez fingió serlo. Como cuando en el subte te sentás al lado de alguien que dice ser médico y lo único que te queda es rezar. (Sí, comparación porteña de mi cosecha: aclimatemos el género.)

Coronado, al hablar del proyecto, lo emparentó con los relatos de deducción de Conan Doyle y Agatha Christie. También marcó la diferencia con otros thrillers de su carrera, y dijo celebrar la brevedad del formato: cuatro capítulos para entrar, resolver y salir, sin que nadie se aburra ni agreguen un flashback innecesario en el tercer acto.

“Elenco, atmósfera y un muerto: el cóctel perfecto para una noche de sofá y lupa imaginaria. Si te gusta el género, agendala. Si no te gusta, abrilo igual: cuatro capítulos no le hacen daño a nadie, y el chisme inglés en una isla siempre atrapa.”Malena Sturzenegger

Recomendación directa: para los que se criaron viendo “Murder, She Wrote” y para los que devoran cada estreno policial de la plataforma. Encerrarse en un hotel con desconocidos y un muerto es el pasatiempo favorito de la ficción británica desde hace un siglo. Acá, al menos, lo cuentan en cuatro tandas, sin pretensiones de saga. Punto a favor.

MS
Malena SturzeneggerCultura y espectáculos

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