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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Fueguinos Ahora

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Zach Cregger vuelve a jugarse por Austin Abrams y le regala un Resident Evil con final a la altura del virus T

La nueva adaptación de la saga tiene 95 minutos, un mensajero con la novia embarazada y una transformación que el propio actor describió como incómoda y a la vez irresistible; la nota repasa trama, personajes y el cierre de la película, con spoilers de la mano.

MS
Malena SturzeneggerCultura y espectáculos · · 4 min de lectura
Zach Cregger vuelve a jugarse por Austin Abrams y le regala un Resident Evil con final a la altura del virus T

Otra vez Resident Evil en el cine, sí. Como si no alcanzara con los seis films de Paul W.S. Anderson, el reboot de Johannes Roberts y el plácidito letargo de Welcome to Raccoon City. Pero ahora aparece Zach Cregger, el director de Barbarian y Weapons, y el panorama cambia de color: el tipo sabe meterle tensión a un pasillo y entiende que un monstruo es más monstruo si la cámara no te lo muestra a los tres segundos. La nueva película adapta la saga de Capcom, dura aproximadamente 95 minutos y tiene como protagonista a Bryan, un mensajero al que la vida le prepara una entrega con sorpresa.

Quién es Bryan y por qué su última entrega termina como termina

Bryan es un tipo común que trabaja como cadete y necesita cerrar su último envío para volver al lado de su novia, que está embarazada. Hasta ahí, la promesa de cualquier película de oficinista con prisa. El problema es que el paquete va rumbo al hospital de Raccoon City, y el hospital en cuestión es el escenario donde la franquicia viene ensayando su propio apocalipsis desde 1998. La premisa del film es simple: un mensajero sin preparación debe completar un encargo en medio de un brote. Y como en cualquier Resident Evil que se precie, el virus T tiene otros planes para él.

Cregger vuelve a confiar en Austin Abrams, el mismo actor con el que trabajó en Weapons. El dato no es menor: después de la experiencia juntos, el director lo elige para sostener un protagónico de acción con criaturas, persecuciones y transformación incluida. Abrams contó que la idea fue sostener durante todo el metraje esa condición de persona común, alguien que no sabe pelear ni tiene un arsenal en el baúl del auto. Básicamente, vos cuando te toca ir a recoger un pedido a un lugar sospechoso.

  • La película se filmó en Praga, con varias escenas de carrera sobre la nieve.
  • El equipo enfrentó jornadas de bajas temperaturas durante la producción.
  • En algunas tomas, la lluvia se congelaba directamente sobre el vestuario del elenco.
  • Además del clima, Abrams debió preparar la transformación física de Bryan a medida que la infección avanza.

Spoilers a la vista: lo que pasa con Bryan y con el antídoto

A partir de acá, la nota entra en terreno de spoilers. Durante el recorrido, Bryan atropella por accidente a una mujer que enseguida empieza a convertirse en zombi. Después huye de un policía infectado y termina encontrando refugio en una granja, que en el idioma Resident Evil significa exactamente lo contrario de un lugar seguro. El contenido del paquete, mientras tanto, le agrega una ventana de esperanza al asunto: se trata de un antídoto para el virus T, aunque para entonces él ya recibió una mordedura. O sea, llega tarde a la fiesta, como el remisero que te dice que está a dos cuadras cuando en realidad viene desde Río Grande.

La infección hace su trabajo y termina convirtiendo a Bryan en una criatura de gran tamaño, de esas que justifican la salida del director a buscar planos con grúa. Para esas escenas, Cregger le pedía al actor que intensificara los rugidos, y Abrams reconoció que tuvo que tragarse la incomodidad de actuar como un monstruo y entregarse a lo que imaginaba mientras filmaba. Una descripción precisa de cualquier entrenamiento actoral: hacer cosas que te dan vergüenza para que el director te diga que sí, que ese era el tono.

“Lo que me sorprendió fue la decisión de llevarlo hasta la muerte y frustrar aquello por lo que había luchado. En mi lectura, ese desenlace permite contar cómo se siguió extendiendo el virus pese a que había una oportunidad de detenerlo. Por eso la película funciona como una historia de orígenes.”Austin Abrams, actor

Esa lectura, la de un origen que no alcanza a tapar la catástrofe, es la que termina de darle forma al proyecto. El virus gana, Bryan pierde y Raccoon City queda servida para la próxima entrega, o para el próximo reboot, o para la próxima reinterpretación. Mientras tanto, a Cregger le alcanza con estos 95 minutos para mostrar que un director con personalidad puede hacer un Resident Evil sin que la licencia se lo coma crudo.

Recomendación directa: si te gustó Weapons y querés ver a Abrams cargando un paquete con la misma cara de no entender bien dónde se metió, esta es la peli. Si en cambio te seduce más la idea de Milla Jovovich haciendo piruetas con dos pistolas, ya sabés qué reproducir. Las dos opciones son legítimas, aunque una termina gruñendo en una granja y la otra termina haciendo triple pirueta en un coliseo.

MS
Malena SturzeneggerCultura y espectáculos

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