Cinco glampings a un paso de Buenos Aires: domos, carpas y yurtas para escaparse sin irse lejos
En Monte, Marcos Paz, Mercedes, Cañuelas y la zona de Río Luján hay propuestas para dormir entre árboles y lagunas, con distintas comodidades, comidas incluidas y actividades como cabalgatas o paseos en bicicleta. Una recorrida para comparar qué ofrece cada lugar antes de armar la escapada.

El día amaneció con esa bruma finita que se corta con el primer mate y un puerto que todavía se despereza. Me subí al auto con una sola idea en la cabeza: chequear de primera mano qué tan viable es una escapada de glamping sin tener que pegar un salto al Sur profundo. Y la verdad es que la provincia de Buenos Aires tiene más opciones de las que uno imagina, a veces a una hora y media de casa, con domos, carpas y yurtas que combinan campo y hotelería como si fuera lo más natural del mundo.
Lo primero que aprendí en la recorrida es que no todos los glampings son iguales, ni por lejos. La capacidad del alojamiento y los servicios incluidos son los dos puntos clave para comparar antes de reservar, porque hay propuestas para dos, para cuatro e incluso para grupos de siete, y las diferencias van desde si tienen cocina propia hasta si incluyen las comidas o no, pasando por el famoso baño privado, que en algunos casos directamente no está.
Para parejas, el silencio de Mercedes
Si la idea es una salida de a dos, el complejo de Mercedes me conquistó: dos domos separados entre árboles, metidos en un campo de 50 hectáreas que parece pintado a propósito para una foto. Cada domo aloja a dos personas y viene con cocina, baño completo, ropa de cama, internet y climatización, así que no hay que llevar casi nada. Las terrazas dan hacia un arroyito chico que corre abajo y que, según me contó Daniela, la guía del lugar, en verano se llena de ranas que cantan a toda hora. El predio queda a unos 100 kilómetros de CABA y a dos del centro de Mercedes, una ubicación que permite sumar un paseo por la ciudad y, de paso, comer un buen asado en algún restaurante de la zona.
Para grupos de cuatro, dos opciones bien distintas
Cuando viajan cuatro, las alternativas se bifurcan. A orillas de la laguna de Monte, los domos de 45 metros cuadrados resuelven con una cama doble y dos individuales, cocina, baño y aire acondicionado, todo mirando al agua. El establecimiento, a unos 120 kilómetros de CABA, también ofrece una casa para siete huéspedes y carpas para dos o cuatro, por si el grupo se agranda a último momento. Y del otro lado de la oferta, Terranova Glamping, en la intersección de la ruta provincial 6 y Río Luján, está mucho más cerca: a 50 kilómetros de CABA. Allí funcionan diez carpas o yurtas con capacidad para dos o cuatro personas, y conviene prestar atención al detalle: no todas tienen baño privado. A cambio, ofrecen media pensión, o sea que la comida viene resuelta.
Donde las comidas y las cabalgatas vienen incluidas
Hay un lugar que me hizo pensar en esas escapadas en las que uno no quiere mover un dedo: Puesto Viejo, sobre la ruta provincial 6, kilómetro 83, en Cañuelas. La estadía incluye las cuatro comidas y una cabalgata de media hora, algo que a los más ansiosos les va a encantar. Sus 21 domos reciben a dos o tres huéspedes y vienen con baño privado y aire acondicionado, así que el nivel de confort está a la altura de cualquier hotel boutique, pero con el pasto como alfombra.
La rareza de Marcos Paz: dormir en silos y en una casona Tudor
De todas las propuestas, la que más me sorprendió fue la de Marcos Paz, a unos 70 kilómetros de CABA. Estancia Las Marías ocupa 70 hectáreas y combina algo que no había visto en ningún glamping: antiguos silos adaptados como dormis, al lado de una casona Tudor que parece sacada de una película inglesa. El lugar tiene piscina exterior y cubierta, sauna, granja y caballos dando vueltas, lo que lo convierte en una opción ideal para familias con chicos o para quien quiera algo más que dormir en un domo. Si me preguntan a mí, es el que mejor combina el peso de la historia con el relax de un fin de semana largo.
“Lo que más me gusta de estos lugares es que cada uno tiene su propia lógica: están todos cerca, pero eligen un público distinto. Por eso lo primero que hay que hacer es definir si uno quiere cocina propia, comida incluida o actividades en el predio, y después salir a buscar el que mejor cuadre con esa idea.”Joaquín Iturralde
Como consejo práctico antes de reservar, siempre conviene revisar dos o tres veces la cantidad de huéspedes que admite cada unidad y si el baño es privado o compartido, porque esa diferencia suele cambiar el precio de manera importante. También es útil confirmar qué comidas están incluidas y si las actividades como cabalgatas o masajes tienen cupos limitados o costo extra. Y un dato que parece menor pero salva el viaje: chequear cómo se llega, porque varios predios están sobre rutas provinciales con poca señalización, y llegar de noche, después de dos horas de manejo, no es la mejor forma de empezar una escapada.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Seguí leyendo

Pardo, el pueblo de los Bioy y los Borges: 150 años de campo, literatura y silencio


Descubre la Impresionante Laguna Oculta de Catamarca para Semana Santa 2025
